Autismo y dieta
Ante la crítica estricta de la psicología tradicional un descubrimiento toma cada vez más fuerza. Las personas con autismo poseen una intolerancia al glúten y a la leche y al ser eliminados de la dieta estos alimentos, el autista mejora considerablemente su estado de desarrollo mental.
Al parecer, las personas que sufren de autismo poseen varias alergias alimentarias que dan como resultado que ciertos metabolitos de la digestión del glúten y la lehce pasen a la sangre sin ningún tipo de barreras y lleguen al cerebro intactos, provocando estados de conciencia donde el paciente se siente "alejado de la realidad".
Los metabolitos tóxicos para los autistas son la gluteomorfina y la caseomofina. Estos metabolitos activan los receptores opiáceos del cerebro deteriorando las funciones normales del mismo. La gluteomorfina es el metabolito que se forma a partir del glúten del trigo, la avena, la cebada y el centeno, mientras que la caseomorfina es el resultado de la ingestión de lácteos. El glúten es una proteína presente en estos cereales mientras que la caseína es una de las proteína de la leche. Ambas son semejantes en estructura y ambas atraviesan la barrera intestinal debido a un mecanismo alérgico donde el intestino se "autolesiona" en una reacción semejante a la que se da en el rechazo a un trasplante.
Hay muchos dimes y diretes de esta teoría pero cada vez más respaldada se encuentra por los efectos benéficos que surgen de la aplicación de una dieta excenta de glúten y leche en los autistas.
Cabe destacar que hay varios grados de autismo y esta es una enfermead de la que relativamente se sabe poco todavía. Incluso existe el autismo de alto nivel también llamado síndrome de Asperger donde el individuo puede llevar una vida bastante normal teniendo, todos ellos, alta capacidad intelectual y participación destacada en disciplinas tales como las matemáticas, la música y el lenguaje.
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viviana