Brazos más estrechos serían consecuencia de agujeros negros más masivos en galaxias
El telescopio espacial Hubble continúa arrojando datos de gran valor para los astrónomos. Esta vez se trató de un estudio entre la relación de los ángulos que forman los brazos de las galaxias con forma de espiral de acuerdo a la masa del agujero negro que se encuentra en su núcleo. Los astrónomos ya habían establecido que la mayoría de las galaxias posee un agujero negro en su centro (y quizás varios otros orbitando a su alrededor,) cuyas masas varían entre miles de veces hasta miles de millones de veces la del sol. En algunos casos, los agujeros negros son los responsables por el nacimiento de nuevas estrellas, por lo que su estudio es muy relevante.
Originalmente los astrónomos debían estudiar qué tan rápido se movían las estrellas para determinar la masa (mayor velocidad, mayor el tamaño del agujero negro); sin embargo este método posee el inconveniente de que se deben poder observar estrellas individuales, por lo que la galaxia tiene que estar próxima. El nuevo estudio fue llevado a cabo con 27 galaxias cercanas, de las que ya se conocía la masa de su agujero negro. Luego se compararon esos resultados con el ángulo que forman los brazos con sus centros; estableciendo esa relación, permitieron realizar la operación inversa: al conocer el ángulo de los brazos se calcula la masa.
El agujero negro gigante de la Vía Láctea despertó de su letargo hace 300 años
Un grupo de científicos japoneses, usando satélites para la detección de rayos-X, encontró que hace unos 300 años el agujero negro central de la Vía Láctea emanó una poderosa llamarada. Estos descubrimientos ayudan a explicar un misterio que duró varios años: por qué es tan tranquilo el agujero negro de la Vía Láctea; si bien posee 4 millones de veces la masa del Sol la radiación que emite es miles de millones de veces menor que la emitida por agujeros negros en otras galaxias.
"Nos preguntamos por qué el agujero negro de la Vía Láctea parece un gigante aletargado," dice Tatsuya Inui, líder del proyecto. "Sin embargo ahora nos damos cuenta de que fue bien más activo en el pasado. Quizás sea sólo un descanso luego de un gran arrebato." Las observaciones se efectuaron sobre una nube de gas que rodea al agujero negro a la que los rayos-X emanados desde el centro demoran 300 años en llegar; en particular se registró una intensa variación en el brillo de esa nube de gas a lo largo de 5 años. "Al observar cómo esta nube se iluminó y apagó a lo largo de 10 años podemos trazar la actividad del agujero negro hace 300 años," dijo Katsuji Koyama, uno de los miembros del equipo. "El agujero negro era un millón de veces más brillante hace tres siglos. Debe haber liberado una llamarada increíblemente potente."
Agujero negro destruye galaxia vecina
Un “jet” de partículas expulsadas por un agujero negro súper masivo fue visto impactando en una galaxia vecina. En el pasado se habían observado galaxias chocando entre ellas, pero es la primera vez que se puede observar un evento de tal violencia; este evento podría tener consecuencias devastadoras en las atmósferas de cualquier planeta vecino.
La observación fue realizada con el telescopio de rayos X Chandra, el telescopio espacial Hubble, el Spitzer y también los radio telescopios terrestres “Very Large Array” (VLA) y el Merlin. El evento está ocurriendo a 1.400 millones de años luz de la Tierra en un sistema que posee dos galaxias vecinas, una de ellas con un agujero negro súper masivo en el centro. La mayoría de las galaxias (la Vía Láctea incluida) se piensa que posean un agujero negro en el centro, pero sólo algunos emanan unos jets muy poderosos y son conocidas como radio-galaxias (porque la frecuencia de la radiación emitida es la correspondiente a las ondas de radio.)