Una idea que nos inculcan en la primaria (por lo menos en Argentina) es que antes de Colón la mayoría de las personas creía que el mundo era plano, que estaba sostenido por tortugas gigantes, y que no se atrevían a navegar hacia el Oeste por miedo a caerse del mapa. Si uno comienza a estudiar un poco, es fácil darse cuenta de que el mundo de Aristoteles no era plano; tampoco lo era el de Dante (un par de siglos antes de C. Colón), por lo que resulta natural preguntarse por qué las maestras insisten en inculcarnos este concepto de que fue Colón el que demostró que la Tierra no es plana.
Según la creencia popular, en 1486 Colón se reunió con la Reina y un tribunal de la Inquisición para intentar convencerlos de que yendo hacia el Oeste era posible llegar hasta el Japón (Cipango en la época); si bien no convenció a la Inquisición sí fascinó a la Reina, quien le dio el permiso de zarpar. Todo esto es un mito, una leyenda urbana que se va transmitiendo de generación en generación de estudiantes.
En la Edad Media se tenía pleno conocimiento de la obra de filósofos, científicos y teólogos como Aristóteles, Ptolomeo, San Agustín, San Isidoro de Sevilla o Santo Tomás, algunos de los más influyentes del período y todos consideraban que nuestro planeta era esférico. Se debe recordar que la Iglesia Católica adoptó la visión de Aristoteles como indiscutible (que si bien podía estar equivocada en temas de geocentrismo, etc.) en cuanto a la redondez de la tierra no lo estaba.
Entonces lo que sucedió realmente es que la Reina convocó a un grupo de expertos en geografía y astronomía para estudiar la propuesta de Colón, y no a un tribunal religioso (decisión más que coherente). Este grupo calculó que la isla de Cipango distaba unos 20.000km de España y no a 5.000 como creía el aventurero, haciendo que la expedición se dificultara considerablemente. A pesar de todo esto, los reyes decidieron apoyar la expedición.
Entonces la pregunta natural es cuándo surgió el mito de que Colón quería demostrar que la tierra era esférica. El investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía Jesús Maíz (en el marco de una serie de conferencias debidas al Año Internacional de la Astronomía) explica que el escritor Estadounidense Washington Irving (1783-1859) se había fascinado con la figura del explorador español (o quizás Italiano, no entremos en ese debate) sobre el que escribió un libro “biográfico” en el que la mitad de los datos era verdad y la mitad ficción.
En el siglo XIX se instaló un serio debate entre ciencia y religión y un libro como el de Irving era perfecto, ya que en él una persona era capaz de demostrar siglos de errores religiosos. Y es por esto que Cristobal Colón fue inmortalizado como todos lo conocemos (por lo menos en nuestro primer contacto con su persona.)
Maíz señala que este error de concepto es algo bastante trivial y fácil de resolver (basta indagar un poco en la Wikipedia sobre las creencias astronómicas de la Edad Media.) Colón no tuvo nunca la intención de demostrar que la tierra fuera esférica (ese ya era un hecho conocido en la época) y nunca tuvo que luchar contra la Inquisición para lograr financiamiento.
Me alegra haber podido esclarecer una duda que siempre había estado dándome vueltas por la cabeza y sobre la que nunca me había dispuesto a investigar.
Vía | Ciencia Kanija
Artículo Original | Ciencia Directa

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Según reportó el periódico alemán Potsdamer Neuerster Nachrichten, Nico Marquardt, un estudiante alemán de 13 años, calculó que la probabilidad de que el asteroide Apophis impactara contra la tierra era de 1 en 450 mientras que la NASA había estimado esa probabilidad en 1 sobre 450.000. Recientemente la agencia norteamericana informó a su par europeo (la ESA) que el niño lo había calculado bien. El descubrimiento fue parte de una competencia regional de ciencia, para la cual envió un trabajo llamado “Apophis – el asteroide asesino.”
El fenómeno climatológico conocido como La Niña, responsable de la disminución de la temperatura de la superficie del océano pacífico central y oriental ha aumentado su intensidad en los últimos meses y se espera que continúe durante el primer cuatrimestre de 2008. La Niña comenzó en el tercer cuarto de 2007 e influyó en el clima de vastas partes del globo incluyendo el Pacífico Ecuatorial, el Océano Índico, Asia, África y América. Durante los últimos tres meses el fenómeno se intensificó y la temperatura de la superficie del océano ahora es entre 1,5°C y 2°C inferior a la media.